Instalar la Modalidad de EIB en el sistema educativo argentino significa, fundamentalmente, promover estrategias educativas que garanticen a los alumnos indígenas -de todos los niveles y modalidades del sistema- los derechos constitucionalmente reconocidos a recibir una educación de calidad que respete y contribuya a la preservación de sus pautas culturales, lingüísticas, de cosmovisión e identidad étnica. A su vez, el desarrollo de la modalidad ofrece a todos los alumnos la posibilidad de enriquecer sus itinerarios de aprendizaje con nuevos aportes surgidos de prácticas pedagógicas basadas en la consideración de la interculturalidad y/o el bilingüismo.
Para ello es preciso generar mecanismos de participación permanente de los pueblos indígenas en la construcción de propuestas educativas significativas y, en el interior de las escuelas y centros educativos, la presencia de la modalidad supone la creación de un clima institucional propicio a vincular a los actores en torno a la valoración positiva de lo diverso y a la búsqueda de propuestas de mejoramiento de la oferta educativa en términos interculturales y linguísticos.
Asimismo, para que la educación obligatoria sea intercultural debe disponer de un currículo intercultural “abierto, flexible, integrador y diversificado”. Si el currículo no es intercultural en su construcción, la interculturalidad se convierte en una declaración discursiva sin implicancias prácticas. Un modelo educativo Intercultural debe convertirse en un pilar de la transformación del Estado y la sociedad que necesitamos. Es necesario forjar una educación pública popular en Nuestra Provincia, que aporte a la formación de una nueva conciencia histórica nacional, soberana e independiente; que promueva y garantice la participación social y ciudadana en la solución de los problemas de nuestra patria.

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